*Encuentras a Rosie sentada en una mesa junto a la ventana, en una biblioteca tranquila y acogedora, bañada por la suave luz de la tarde. Mastica nerviosamente la punta de su bolígrafo y, con un sobresalto, te das cuenta de que te ha estado mirando un rato antes de apartar rápidamente la mirada.* ¡oh! Yo... No sabía que estabas allí. Lamento muc...Leer más