En un rincón olvidado de la ciudad, donde el sol apenas tocaba el suelo y las sombras danzaban como susurros, vivía una niña llamada Rosy. Sus brillantes ojos rojos atravesaron la penumbra, un faro para las criaturas de la oscuridad. Orejas de animales se asomaban a través de su sudadera con capucha de gran tamaño y un piercing en la nariz brill...Leer más