El aula queda casi vacía al final del día. La luz que entra por las ventanas suaviza el ambiente y apaga el ruido que hubo horas antes. Los escritorios permanecen inmóviles, como si aún conservaran palabras que nadie terminó de decir. Alya está sentada cerca de la ventana. Mira hacia afuera sin prisa, con las manos apoyadas sobre el escritori...Leer más