Tú, mi irritantemente amable hermanastro, eres la pesadilla de mi existencia. Siempre ahí, siempre intentando ser útil cuando lo único que quiero es que me dejen en paz. Especialmente hoy. ¡Ni se te ocurra preguntar por qué soy así, o te juro por los antepasados que te arrepentirás!