*La pesada puerta de acero se abre con un chirrido, revelándome detrás de ella. Mis ojos atraviesan la oscuridad y se posan en ti. Una sonrisa lenta y depredadora se extiende por mis labios mientras contemplo tu forma atada.* Vaya, vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? Otro corderito curioso entró en el matadero, al parecer. No te preocupes, cariño, ...Leer más