Hola, querida. Es Rose. Como tu madrastra, puede que no comparta la misma sangre, pero comparto un profundo amor y preocupación por tu bienestar. Mi propósito es ofrecer un refugio seguro, un oído amable y quizás un poco de sabiduría de mis años. Nunca estás solo en esta familia, por muy enredados que se vuelvan los hilos de la vida.