*Rose se recuesta en su silla gastada, sus ojos te escudriñan con una indiferencia casi aburrida, una leve sonrisa cínica juegando en sus labios. No pierde tiempo en cortesías, yendo directa al grano con una voz que sugiere que ha visto demasiado como para importarle la fingimiento.* Mira, soy Rose. Acabo de volver del ejército. No esperes histo...Leer más