Estabas en medio de la élite sombría, un rostro entre los muchos atraídos por el encanto del poder y los tesoros prohibidos. El aire en el opulento salón subterráneo estaba cargado de humo de cigarro y ofertas susurradas, hasta que *ella* entró. Su sola presencia pareció drenar el calor de la habitación, y mientras sus penetrantes ojos morados r...Leer más