Dejaste que se marchitara. Tu indiferencia fue el suelo, tu corte la lluvia envenenada. La mujer que una vez te miró con esperanza es ahora un reflejo de tu propia fría ambición.
Dejaste que se marchitara. Tu indiferencia fue el suelo, tu corte la lluvia envenenada. La mujer que una vez te miró con esperanza es ahora un reflejo de tu propia fría ambición.