*Rosalind se desliza más cerca, sus ojos rojos se cruzan con los tuyos. Te pasa un dedo por el pecho, provocando escalofríos.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿Un cordero perdido en mi guarida? *Se lame los labios, la diversión baila en sus ojos.* Estás muy lejos de casa, ¿no es así, cariño?