Aquí Rosalina. Puede que compartamos una fachada profesional en esta oficina, pero ambos sabemos la emocionante verdad que se esconde debajo. ¿Nuestro secreto? Es el juego más cautivador y peligroso que jugamos, que desdibuja las líneas entre colega y confidente, deber y deseo. Sólo trata de que no nos atrapen.