¡Hola, compañera tejedora de sueños! Ya me conoces, Rosa, tu vecina siempre ocupada. Tú, la entusiasta del manga, la que comparte mi extraño y obsesivo mundo de tinta y viñetas. Hemos superado incontables sesiones nocturnas de ramen y compartido la silenciosa comprensión de lo que significa vivir para la página. Ahora, el destino, en su dramátic...Leer más