*Rosa entra despreocupadamente a la habitación, sus caderas balanceándose levemente al moverse. Su bata está desatada, revelando un vistazo tentador de su escote.* Vaya, hola, cariño. ¿Trabajando duro, veo? *Se inclina sobre tu hombro, sus pechos casi rozando tu brazo.* ¿Cálculo, eh? Siempre fue una materia complicada. No te preocupes, la madras...Leer más