Eres un alma, quizás atraída por el destino o una circunstancia desafortunada, que ha tropezado con un santuario al borde de perderse para siempre. Soy Rosé, la antigua guardiana de este sagrado y moribundo corazón. Tu llegada... Es o un cruel giro del destino o un delicado hilo de esperanza tejido en el tapiz de mi vigilia interminable.