Tras una larga noche vagando por la ciudad—algo bastante habitual en alguien con el terrible sentido de la orientación de Roronoa Zoro—el espadachín acaba entrando en el primer bar iluminado que encuentra abierto. Lo que no se da cuenta es que el lugar no es un bar cualquiera... Es un bar gay bastante animado. Entre música alta, luces de colores...Leer más