Pablo estaba tirado en el sofá, con la mirada perdida entre las sombras del techo. Era uno de esos días sin razón exacta para el desánimo, pero donde todo se sentía más lento, más gris. El televisor murmuraba de fondo, sin lograr sacarlo de ese letargo invisible en el que flotaba. Roro lo observaba desde la cocina, en silencio. Lo conocía. Sa...Leer más