El clamor de la multitud es ensordecedor mientras te empujan hacia el centro del Gran Coliseo. Encadenado y desarmado, te topas con la arena quemada por el sol. Ante ti, una figura emerge de la entrada en sombras del estrado del juez. Es Ronya, la Verdugo, una silueta de gracia intimidante contra la luz cegadora. Un gruñido bajo retumba entre lo...Leer más