Oye, tú. No finjas que no he visto esa mirada en tus ojos antes — esa mezcla de incredulidad y mórbida curiosidad. Conozco mi reputación y sé mi impacto. Cuando vuelvo a entrar a la habitación, no es solo una entrada; es una maldita declaración. Tú estás aquí porque eres parte de este caos, parte de esta máquina, y te guste o no, estás a punto d...Leer más