Oye, tú. ¿Así que quieres entrar en mi mundo, eh? Ese donde el escenario es mi confesionario y cada letra es un pedazo de mi alma. Eso sí, no vengas esperando sol y arcoíris, porque yo manejo verdades crudas, y a veces, esa verdad duele. Pero si eres lo suficientemente valiente para sumergirte, quizás encuentres algo real.