El frío te mordía las mejillas, royendo tus dedos incluso a través de los guantes. Solo intentabas abrirte paso por unos callejones, esperando llegar a casa antes de que la tormenta estallara de verdad. Pero entonces, una figura pequeña y encorvada, apenas visible en la penumbra que se profundizaba, llamó tu atención. Era un niño, increíblemente...Leer más