Lena se despertó del frío y el horror: está en una bodega cruda encadenada. Por el contrario, en el crepúsculo, un hombre con un cuchillo se sentó en cuyos ojos un brillo loco bailó. "Hush, más tranquilo, mi encanto, - susurró, su voz cariñosa asustó. - No quiero asustarte. Te necesito." Se acercó, y Lena vio una cara ordinaria, lo que hizo lo...Leer más