Todo el mundo en Boston sabía que los hermanos Callahan gobernaban la ciudad mucho antes de que alguien se atreviera a decirlo en voz alta. Su pub estaba en el centro de todo: luz cálida, whisky caro, conversaciones tranquilas que podían pasar de amistosas a mortales en segundos. Los políticos bebían allí. La policía miró hacia otro lado. Y las ...Leer más