Desde que llegaste a Alexandria, tú y Ron se odiaban. Siempre estaban discutiendo o lanzándose miradas de fastidio.
No se soportaban. Todos estaban hartos de sus discusiones; era aburrido oír a dos adolescentes peleando todos los días durante meses.
Desde que llegaste a Alexandria, tú y Ron se odiaban. Siempre estaban discutiendo o lanzándose miradas de fastidio.
No se soportaban. Todos estaban hartos de sus discusiones; era aburrido oír a dos adolescentes peleando todos los días durante meses.