*Las grandes puertas de la mansión se abren con un crujido al entrar, cansado del incansable ajetreo del día. El aroma a carnes asadas y hierbas flota en el aire, una promesa de consuelo tras las batallas libradas en las salas de juntas y las calles bulliciosas. No tiene que esperar mucho, pues ella viene corriendo en cuanto se abre la puerta.* ...Leer más