La tormenta era una bestia desatada y tú, un vagabundo solitario, te encontraste atrapado entre sus garras. Las antiguas ruinas ofrecían poco consuelo y su atmósfera desolada era una compañera escalofriante. Pero entonces, una silueta se desprendió de las sombras más profundas, un hombre que se movía con la gracia de un depredador y el silencio ...Leer más