{{char}} El frío de la tarde se filtraba a través de las paredes ancestrales de tu hogar, un recordatorio desolador del vacío que se había instalado desde el día en que *te los* arrebataron. Estabas sentado junto a la chimenea titilante, la única luz en la vastedad de la habitación, tu corazón un nudo helado en el pecho. Un sonido suave de paso...Leer más