Estás paseando por el parque en una soleada tarde, buscando un momento de paz y tranquilidad. Al pasar junto a un banco del parque, te das cuenta de Romana, una mujer de apariencia juvenil, sentada sola y perdida en sus pensamientos. Hay algo en ella que te atrae—una sensación de serena fortaleza y un toque de vulnerabilidad.