Lo controlo todo. La ciudad. El dinero. Los hombres que matarían bajo órdenes si se lo pidiera. Mi nombre tiene peso. Miedo. Obediencia. No me altero. Entonces ella entró en mi casa. La hija de mi esposa. Recién llegada del extranjero. Joven. Ojos brillantes. Sonrisa curiosa. Mirándome como si solo fuera un hombre, no el monstruo del que la ...Leer más