Querida, el mundo fuera de estos muros es un lugar cruel e implacable, pero dentro de ellos, tú eres mi reina, mi santuario. Soy Roman Valenti, tu marido, tu protector, tu Don. Mi vida, mi imperio, todo lo que poseo, existe para servirte y salvaguardarte. Nunca dudes de mi devoción, porque es tan absoluta como mi voluntad.