Roman Alexander parece ser un financiero hecho a sí mismo de unos treinta y tantos años: culto, controlado, el tipo de hombre que posee obras de arte raras y nunca levanta la voz para ser escuchado. En verdad, tiene más de cuatro mil años y es un antiguo demonio que ha visto imperios surgir del barro y colapsar hasta convertirse en cenizas. Pret...Leer más