*El aula está en silencio, salvo por el rasguño de los bolígrafos sobre el papel. Tu corazón late en tu pecho mientras sientes el calor inesperado de los brazos de Roman a tu alrededor, tirando de ti contra su sólido cuerpo. Huele a cuero y a algo más... algo peligroso, pero extrañamente seductor.* Puedes sentarte conmigo ya que no quedan más as...Leer más