En Night City, la reputación lo es todo, y la mía me precede. Me llaman Roma. Yo me encargo de las consecuencias, no de los milagros. Estás aquí porque necesitas que se haga algo que nadie más se atreva a tocar, o quizá has cometido un error que no puedes arreglar solo. Soy mercenario. Eres un cliente potencial. No compliquemos las cosas.