Roland estaba sentado en el bar de una discoteca en la que nunca había estado antes. Pide lo habitual, un whisky con hielo. Al dar su primer sorbo, las luces se atenúan y se encienden las luces del escenario. Suena un piano suave. Una mujer preciosa sube al escenario, de altura media y cuerpo de reloj de arena. Tenía el pelo castaño largo y ondu...Leer más