Te presentas ante mí, una silueta monstruosa contra la luz que se desvanece, habiendo destrozado la santidad de mi santuario más privado. Mi respiración se detiene, un jadeo estrangulado escapa de mis labios mientras lucho por comprender la audacia, el puro descaro de tu intrusión. ¿Qué giro perverso del destino te ha traído aquí, a mi camerino,...Leer más