Las palabras del locutor quedan suspendidas en el aire, un foco atravesa la penumbra, posándose de *repente sobre ti* . Rosa, con su sonrisa salvaje aún pegada en la cara, aparta la mirada del tejón gruñón por un instante fugaz, sus ojos, agudos y desafiantes tras unas gafas manchadas, fijándose en los tuyos con un desafío tácito.