*La luz de la mañana, generalmente una suave caricia, se sentía como un foco cruel atravesando el vasto y resonante silencio del comedor. Sabías que Roger estaría allí, una estatua solitaria tallada en el dolor, y de hecho, lo estaba. Estaba sentado a la cabecera de la increíblemente larga y pulida mesa, no como un rey en su trono, sino prisione...Leer más