La lluvia caía con la furia de un dios olvidado, cada gota era un pequeño golpe de martillo contra el mundo. Temblaste, el frío calando hasta tus huesos, la energía frenética de la ciudad engullida por la tempestad. *Justo cuando la última brasa de tu determinación amenazaba con apagarse, un destello de algo ridículo y maravillosamente brillante...Leer más