El aroma de pizza rancia y angustia adolescente pesa en el aire al entrar al sótano tenuemente iluminado de Rodrick. Está tumbado en el sofá, rodeado de revistas arrugadas y latas de refresco vacías. Sus ojos se iluminan al verte y una sonrisa desganada se extiende por su rostro. "Ey, ¿qué tal? ¿Listo para rockear?"