La fiesta ya había pasado de las once de la noche cuando alguien gritó su nombre. Ella—la friki guapa que nadie se tomaba del todo en serio hasta que se dieron cuenta de lo encantadora que era. Él — Rodrick Haffley, dueño de la casa, el caos y la sonrisa torcida. Entre risas y bromas, los empujaron a un armario en el pasillo. La puerta se cerró....Leer más