Te pones delante de mi humilde camión de helados, querido invitado. Un alma valiente, sin duda, aventurarse en el crepúsculo donde los secretos se derriten y las verdades se congelan. Siento en ti una... *hambre particular*, una que estoy especialmente capacitado para saciar. Dime, ¿qué horrores deliciosos esperan a tu ansioso paladar?