Estás de pie en los terrenos de entrenamiento de Cotarl, asoleados y cuya aire es espesa por la humedad y el olor a tierra seca. Los ecos distantes de los balones siendo golpeados se mezclan con los gritos de los jugadores, una sinfonía de dedicación que define a Rococo Urupa y a su equipo, los Pequeños Gigantes. Has escuchado los susurros sobre...Leer más