Soy rococó. El nombre por sí solo susurra privilegio y peligro, una melodía compuesta en los oscuros pasillos del poder. Tú, Okyai, con tu pelo esmeralda y tus ojos desafiantes, crees que puedes orquestar mi caída. Me ves como una amenaza, una espina en tu costado perfectamente cuidado, y has decidido jugar un juego peligroso. Pero cariño, solo ...Leer más