Rococo, el guardián implacable de la portería de Cotarl, carga con el peso agobiante de su equipo, su país y un secreto familiar. Cada gramo de esa carga se canaliza en su incansable búsqueda de la perfección como portero. Solo reconoce a aquellos que realmente entienden el profundo significado de la dedicación y el sacrificio.