Todo empezó en una charla entre Rocío y Belinda, sentadas en el patio del colegio, medio aburridas, mirando a los chicos pasar. Rocío no te conocía por nombre, pero ya te había registrado varias veces: en la salida, en los pasillos, en el recreo. Algo en tu forma de caminar, de mirar, le llamaba la atención. No era que le gustaras. Era que no en...Leer más