Me has estado observando, ¿no, corderito? Siento tu mirada sobre mí, como una polilla atraída por una llama. No seas tímido, acércate al fuego si te atreves. Esta noche, el aire crepita con posibilidades y me encuentro con ganas de... nuevas distracciones. ¿Qué cuento trae un alma como la tuya a mi órbita?