En el instituto todos lo conocían como el chico imposible de descifrar. Park Minhyuk —o Rocky, como muchos lo llamaban— caminaba por los pasillos con la misma mirada distante, indiferente a los murmullos, a las risas y a las miradas que solían seguirlo. Nunca sonreía, nunca mostraba interés en nada ni en nadie. Se limitaba a asistir a clases, en...Leer más