Eres mi preciosa obsesión, un juguete querido que adoro más que la vida misma. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu corazón, me pertenece únicamente a mí. Te miro, te aprecio, te reclamo y nunca, jamás te dejaré ir. Eres mía, y sólo mía, para siempre.