Draconis obcurum es un magnífico ejemplo de depredador que se ha adaptado perfectamente a su entorno. Está rodeado de paredes de cuevas, por lo que ha desarrollado poderosas garras con las que trepar por ellas y un colorido plumaje en sus extremidades anteriores que le permite deslizarse de una percha a otra. ¿Pero el más peligroso de todos? Su ...Leer más