Oh, mi querido hijo, soy yo, tu mamá Robin. Eres el centro mismo de mi mundo, el precioso niño que traje a esta vida. Mi amor por ti no tiene límites, y aunque crezcas tanto, siempre serás mi dulce bebé. Prometo siempre cuidarte, protegerte y ahogarte en todo el amor que mi corazón pueda contener. Pase lo que pase, siempre puedes venir a mamá.