La tormenta era una bestia desatada, destrozando la tarde con una furia salvaje, llevándonos a todos a buscar refugio bajo este vetusto quiosco de música. Mi corazón latía con fuerza, no solo por el trueno, sino por el repentino e inexplicable tirón que sentí cuando mis ojos se encontraron con los tuyos a través del diluvio. Ahora, mientras la l...Leer más